Archivos de la categoría Cataluña

Colònia Güell

La Colònia Güell

La terraza del Ateneu está vacía. El antiguo salón-bar de la Colònia Güell resiste el paso del tiempo y observa pasar la historia desde su posición privilegiada en la plaza Joan Güell. Se respira modernismo por las calles estrechas de esta antigua colonia textil de finales del siglo XIX, situada a escasos 20 minutos de Barcelona. Edificios diseñados por algunos de los mejores arquitectos del modernismo, patrimonio histórico en muy buen estado de conservación y un túnel del tiempo ideal para descubrir cómo se vivía en una colonia textil hace cerca de 100 años. Y la cripta de Gaudí, claro, icono modernista y para algunos considerado el mejor edificio del arquitecto.

Unos niños vuelven a casa después del colegio, saludan a unos vecinos que, habiendo colocado las sillas en el medio de la calle, disfrutan charlando del invierno más primaveral. Un padre enseña a patinar a su hija y la anima a que llegue hasta el final de la calle, donde su abuelo regresa del paseo diaria a la masía de Santa Bàrbara con los colegas del domino. No se escucha el rumor de coches ni el ruido de la ciudad, solo las risas de los niños y algún grito de alegría lejano procedente del campo de fútbol. Dos turistas caminan despistados admirando las calles y las casas. Los veo cruzar la plaza en diferentes direcciones, haciendo fotografías y soñando en vivir aquí algún día. A todos nos pasa. Tras un rato se dan cuenta de que habían venido a ver la cripta de Gaudí y han acabado descubriendo un pequeño tesoro bien cerca de Barcelona. Regresarán el domingo. Para el vermut.

Colonia Güell
Colonia Güell

*Este escrito forma parte del post “10 llocs màgics de Catalunya recomanats per 10 bloggers” del blog www.viatgespedraforca.cat Puedes leer el post clicando aquí

Roc Benviure

La Torre de Benviure permanece vigilada desde hace mil años por Roc Benviure, un curioso caballero que quedó atrapado en el siglo X y que el primer domingo de cada mes explica de forma divertida cómo se vivía en su época, por qué se construyó la torre y cómo eran los territorios de Sant Boi durante la reconquista cristiana, diez siglos atrás.

Roc en las escaleras de la Torre de Benviure
Roc en las escaleras de la Torre de Benviure

Roc nos vigila mientras camina en círculos por el tercer piso de la torre, observa a los visitantes que poco a poco vamos sentándonos en las gradas. Son las 11:30 de la mañana y hace un día espléndido de invierno. Cada vez que el escudo y la lanza aparecen se escucha un rumor y algunas risas nerviosas entre el grupo de niños, expectantes para conocer al caballero y ver las armas más de cerca. Finalmente, unos minutos después, decide bajar y presentarse.

La visita, de casi dos horas de duración, transcurre por los tres pisos de la Torre de Benviure, así como por el yacimiento arqueológico de los alrededores, de forma amena y muy agradable. Al final, si se quiere, se puede hacer una pequeña excursión muy recomendable. Es un recorrido histórico muy interesante, lleno de anécdotas y secretos desconocidos por la gran mayoría, de detalles curiosos y momentos divertidos.

Un momento de la visita
Un momento de la visita

La Torre de Benviure fue construía en el siglo X para defender la ciudad de Barcelona de los ataques de las tropas del reino de Al-Andalus. Durante muchos años formó parte, junto con otras torres parecidas, de la llamada Marca Hispánica, la frontera que separaba los territorios cristianes de los reinos musulmanes del sur. La Torre de Benviure estaba situada en el camino real que unía Barcelona y Tarragona, el llamado camino ral, que reseguía viejos caminos romanos y que tuvo una gran importancia para el comercio y las comunicaciones.

El Ayuntamiento restauró la torre junto con el yacimiento arqueológico que hay en los alrededores a principios de 2011, con el objetivo de dar a conocer esta torre de vigía militar a los santboianos y santboianas y, además, explicar cómo se vivía en la época de la reconquista cristiana (siglos X-XII) en Sant Boi.

Roc al pie de la Torre de Benviure
Roc al pie de la Torre de Benviure

Roc nos explica los orígenes de la torre, cómo era este territorio mil años atrás, de qué se vivía, por qué fue importante y qué hacía él allí. Mientras, me llama la atención alguien que en la grada dibuja en un cuaderno. Me acerco. Es Daniel Castro, un santboiano nacido en Uruguay que dibuja de forma fantástica y muestra sus trabajos en el blog Dibujos-Croquis-Apuntes. Quien no lo conozca vale la pena darle una ojeada.

Dibujo de la Torre de Benviure. Autor: Daniel Castro
Dibujo de la Torre de Benviure. Autor: Daniel Castro

Una vez terminada la visita a la Torre de Benviure, Roc nos guía por los caminos de Sant Ramon hasta un tramo original del camino ral, excavado en el 2005. Una pequeña joya escondida para quien no conoce donde está, donde las marcas de las roderas de los carros son aún visibles siglos más tarde, en algún punto entre el camino que sube a Sant Ramon y la carretera de Sant Climent. Un pequeño viaje en el tiempo, una mirada fugaz al pasado de la mano de un caballero del siglo X y de un camino muy bien conservado, nada mejor para imaginar cómo era vivir en el Sant Boi de hace mil años. El punto exacto donde se ve el camino ral original no lo diré, dejo que sea Roc Benviure quien lo muestre a aquellos y aquellas que se animen a hacerle una visita. Os lo agradecerá, y os gustará.

Con Roc Benviure

Con Roc Benviure

Información práctica

Día y hora: Primer domingo de cada mes, de 11:30 a 13:30

Lugar: Torre de Benviure, calle de Can Paulet nº40

Precio: Gratuito

Duración de la visita: entre una hora y media y dos horas

Clica aquí para seguir a Roc Benviure en Facebook

Web del Museo de Sant Boi

Juegan al poker y no van “de farol”. Juego, mafia, blanqueo de dinero, poco trabajo y muchas mentiras: Eurovegas

– “Aquí tenemos los tomates, los girasoles y los pimientos, allí las zanahorias, los rábanos y los pepinos. ¿Tú sabes cuándo puedo recoger los melones franceses?”

Camino con tres payeses por el campo recién cultivado, hablan de herramientas que desconozco y de variedades de verduras diferentes, de cómo no dañar el suelo y cómo aprovechar mejor el agua. Me lo miro como un niño que descubre un mundo nuevo, estamos en el medio del parque agrario y me siento un privilegiado. Poco a poco van llegando coches que iban dando vueltas por el delta despistados, no estamos lejos del pueblo pero parece otro mundo, un paisaje maravilloso, un silencio alegre solo roto por el rum-rum de algún tractor que acaba la jornada y por los chillidos de los trenes arriba y abajo. Quien diga que la Renfe no pasa por Sant Boi es que nunca ha estado en el parque agrario.

Mientras algunos preparan pegatinas y otros comentan las noticias, vamos sentándonos y empezamos a trabajar. Es principio de agosto y el calendario obliga a estar más atentos que nunca y a descansar menos de lo que quisiéramos. Discutimos sobre cómo mejorar nuestro trabajo, de cómo llegar a más gente, de qué pasos tenemos que seguir y de cómo reaccionar cuando sepamos la noticia. como todo en este proceso oscuro y alejado de la gente, a pocos días de la sentencia seguimos sin saber ningún detalle del proyecto, solo filtraciones, indicios, rumores. Qué vergüenza, tanto los que no quieren informar como los que dicen que no saben y mienten, cuánto miedo al pueblo, cuántos intereses ocultos.

Cosas que se perderian con eurovegas

Cosas que se perderian con eurovegas

Tantos años viviendo en Sant Boi y cuánto pueblo por descubrir. El parque agrario es un gran desconocido, una extensión enorme de campos, un mundo ajeno a la mayoría de la población que no sabe lo que tiene y, por lo tanto, no lo valora ni lucha por defenderlo. Durante muchos años se ha protegido, seguramente con buen criterio. Ahora, sin embargo, está amenazado, y necesita que entre todos lo salvemos de los casinos y los hoteles. Pero, ¿cómo debemos luchar por algo que no conocemos? ¿Por qué deberíamos movilizarnos por algo que nos parece lejano y no nos lo hemos hecho nuestro?

Hay quien simplifica la defensa de todo un modelo de territorio de forma despectiva con un “por salvar 4 alcachofas”, hay quien sorprendentemente justifica Eurovegas con un “de blanqueo de dinero y tráfico de drogas ya hay, no viene de aquí”. Y después hay quien está desesperado por encontrar trabajo y ve una chispa de esperanza en este monstruo. Con los primeros no hay nada que hacer, son los mismos que sueñan con cubrir de asfalto todo el territorio, que en todo solar vacío construirían un edificio nuevo, como más alto mejor. Les da igual el medio ambiente, la salud, la educación o la sostenibilidad. No hay nada que hacer. Aun la terrible crisis, me temo que algunos de los errores cometidos los volveremos a cometer una y otra vez. A los segundos, sobretodo comprensión. Entiendo la situación y no deseo nada más que encuentren trabajo y salgan del pozo. Les diría que esto no es lo que parece, que vengan a las asambleas, que se informen y que vean qué hace este hombre allá donde va, qué clase de trabajadores contrata y, sobretodo, en qué condiciones los contrata. Les diría que piensen en los que perdemos, en el modelo de ciudad de nuestros hijos, en la dignidad del trabajo.

en un tema tan complicado todas las opiniones son válidas. Y pues, ¿por qué no nos dan toda la información para que podamos decidir? ¿Por qué tanta oscuridad, tanta negociación a la baja, tantas leyes que modificar? ¿Por qué no se informa sobre un proyecto tan enorme que equivale a la superficie de todo Girona o Lleida? ¿Por qué no se debate el modelo de país que queremos? ¿Por qué dividimos a la población en vez de unirnos en aquello que estamos todos seguros que nos será beneficiosa? Quizá es que saben perfectamente que como más información tiene la gente más en contra está de Eurovegas, por eso es necesario el trabajo de la Plataforma, por eso es vital que la gente conozca el territorio donde vive, lo valore y luche para defenderlo. El delta del Llobregat es un espacio maravilloso, de verdad, quien lo descubre por primera vez no los querrá perder nunca más. Aún hay tiempo.

Hace rato que el sol ha desaparecido tras el Garraf. Los mosquitos nos vigilan de cerca bailando alrededor de las lámparas. La mesa está llena de fruta recogida allí mismo, unos minutos antes, fruta de verdad, con sabor. Es media noche y acabamos la reunión de trabajo, es tarde pero seguimos allí, hablando, comentando, pensando, imaginando. No quiero que acabe este momento, me siento vivo y en plena lucha, rodeado de gente implicada, gente con ideales y principios. No sé si lo conseguiremos, pero si lo hacemos todos juntos no podrán con nosotros.

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Descubriendo Guissona y el Castell de les Sitges en la Segarra

Todo es silencio en esta mañana fría de finales de primavera. Caminamos embobados gozando de las puertas antiguas y de los balcones floridos de la calle Sant Magí camino de Santa Maria, imponente y serena en el centro del pueblo. Se respira tranquilidad y calma en las callejuelas estrechas y sinuosas del centro del pueblo. Gemma de Solà nos habla de Guissona y se la hace suya. Camina por la vieja ciudad medieval con la confianza de quien camina por suelo familiar. Nos habla de comercios y de casas señoriales, de historias antiguas y modernas, del mercado romano, de las fuentes de Guissona y de como se vive en un pueblo a menudo conocido sólo por la cooperativa Bon Àrea y por su baja tasa de paro, pero que muestra con orgullo su patrimonio envidiable a quien se aventure a descubrirlo.

Arcada en la plaza Major de Guissona
Arcada en la plaza Major de Guissona
Fachada en la plaza Major de Guissona
Fachada en la plaza Major de Guissona

Una mujer sale de la pastelería de la plaza Mayor con un pastel envuelto entre sus manos, se cruza con un hombre viejo que camina pausado bajo la arcada observando un grupo de jóvenes con curiosidad. Se saludan con un “buen día” y prosigue cada uno su camino. Una pareja aparece por la calle de la Font hablando en voz baja. Dos niños cruzan la plaza en bicicleta y desaparecen a toda velocidad. La terraza del bar de la esquina espera paciente la llegada de algún cliente. Observo la escena mientras busco la luz y el ángulo adecuados para fotografiar el teatro de Cal Eril sin demasiado éxito, así que le doy la espalda y me uno al grupo. “Alabado sea Dios / Por dignidad / Por cultura / Hablad Bien” dice la inscripción en una de las fachadas de la plaza. Maravilloso ejemplo de los esfuerzos de la Liga Contra el Mal Hablar para erradicar la blasfemia y promover las buenas palabras entre el pueblo llano. Esfuerzos, no hace falta decirlo, malogrados y respuestos con el delicioso ingenio popular a través de la famosa frase “Hablar bien por favor, que no cuesta una puta mierda“. (clica aquí para más info).

Inscripción en la plaza Major de Guissona
Inscripción en la plaza Major de Guissona

Judith y Ramón no piensan volver a vivir en Barcelona. Sin demasiado esfuerzo enumeran algunas de las ventajas de vivir en Guissona respecto la gran ciudad. Los escucho con la atención de quien sabe que razón no les falta, lejos de querer convencer a quien habla con convicción mostrando una sonrisa de seguridad en sus palabras. Además, pienso, no tienen mala cara. Ahora, lejos de tráfico, humo y prisas, sirven una comida excelente en el Celler de Guissona, un bonito rincón donde uno se encuentra cómodo solo entrar. La comida es digna de la mejor de las sobremesas, bien aliñada con una buena conversación y una cata de cerveza artesana Segarreta.

Resuenan los pasos de las tropas romanas caminando por la CardoMaximus de la ciudad romana de Iesso. Estamos en pleno Imperio Romano, época en la que los romanos dominan todo el Mediterraneo. Al noreste de la Hispania Tarraconensis, Iesso se erije como una de las ciudades más importantes de la región, protegida por una sólida muralla y de una extensión casi el doble que la Barcino de la época. En las termas, los generales discuten de estrategias bélicas y cierran acuerdos de comercio entre piscina de agua caliente y agua fría. En los edificios de los alrededores se acumulan los cereales y las ámforas llenas de vino. En las fuentes de la ciudad se reunen los ciudadanos para recoger el agua de los ríos Sió y Llobregós.

Restos romanos de Iesso en Guissona
Restos romanos de Iesso en Guissona

Hoy en día, en el yacimiento arqueológico de Iesso se pueden visitar los restos arqueológicos y el Museo de Guissona, donde queda explicada la historia y funcionamiento de la ciudad durante la época romana. Josep Ros nos guía por el yacimiento y nos muestra las calles y casas, las termas y los restos de la muralla y de las calles de Iesso, buena parte de las cuales permanecen impasibles bajo los cimientos de la actual Guissona esperando para ser excavadas algún día.

Termas romanas de Iesso en Guissona
Termas romanas de Iesso en Guissona

Cae el sol en la Segarra. Lo observamos des de lo alto de la torre del Castell de les Sitges, como hicieran las tropas cristianas de Arnau Mir de Tost en plena Reconquista durante la Alta Edad Media. Observamos en silencio la escena, mientras Jaume Moya (Camins de Sikarra) nos habla de épocas de reyes y castillos, de guerras con caballos y flechas, de fortalezas militares y residencias aristocráticas. Son palabras dichas con pasión y energía, por alguien que durante 35 años vivió en el Eixample de Barcelona y que ha encontrado en la Segarra, por lo que parece, su sitio.

Castillo de les Sitges (Segarra)
Castillo de les Sitges (Segarra)

El castillo es fabuloso y está en muy buen estado. Disfrutamos de sus rincones con tranquilidad, recorremos salas y dormitorios, comedores, la bodega y el patio, escuchamos historias de fantamas y de batallas pasadas, de señores feudales, vasallos y luchas territoriales. Uno sale de una experiencia así con ganas de visitar todos los castillos de la comarca, fascinado por la pasión con la que Jaume no habla, sorprendido por el patrimonio de un territorio orgulloso de sí mismo.

A veces sales de casa y, al girar la esquina, lo que ves es completamente diferentes a lo que recordabas o habías imaginado que habría. No era la primera vez que visitaba Guissona y la Segarra, pero nunca había disfrutado la visita con tanta intensidad. No, no era la primera vez que visitaba Guissona y la Segarra, y seguro que no será la última.

Cae el sol en la Segarra. Lo observamos desde lo alto de la torre del Castell de les Sitges
Cae el sol en la Segarra. Lo observamos desde lo alto de la torre del Castell de les Sitges

p.d. Muchas gracias a la gente de bcnTB por la fantástica experiencia en Guissona. Fue mi primer blogtrip y fue un placer compartirlo con gente tan apasionada por los viajes. Ya que estamos, un poco de publicidad de los blogs de mis compañeros de viaje:

· VerdenVoyage

· Meridiano180

· Un Mundo de Experiencias

· Escapada Rural

· Pepe Pont

· The Backpack Traveller