Reza Khan y Ataturk (Fuente: historicaliran.blogspot.com)

El origen de la dinastía Pahlevi (1925-1941)

El triunfo de la Revolución Rusa de 1917 sacudió el mundo y lo dividió en dos bandos: los bolcheviques liderados por Lenin y los países aferrados a la idea capitalista que miraban con temor la posible expansión de los ideales revolucionarios soviéticos.

Por aquel entonces la corona de Persia estaba en manos del joven e inseguro Ahmad Sah. Había sido coronado monarca con tan solo once años tras la abdicación y huida de su padre a territorio ruso tras la invasión de Teherán por fuerzas constitucionalistas. Persia era el primer bastión de resistencia frente al avance ruso hacia Oriente Medio y la India, por lo que tanto Europa como Estados Unidos vigilaban con mucho interés todo lo que ocurría en territorio persa. En 1908 sucedió un hecho que superó con creces la capacidad de maniobra del monarca y que cambió las reglas geopolíticas de Oriente Medio para siempre: el descubrimiento, en el oeste del país, de uno de los mayores depósitos de petróleo del mundo. Los británicos no tardaron en reaccionar: se aseguraron el suministro de combustible tras comprar la mayoría de acciones de la recién fundada Anglo-Persian Oil Company, que tiempo después acabaría llamándose British Petroleum primero, y BP en la actualidad.

Distribución de queroseno de la Anglo-Persian Oil Company (Fuente: www.bakhtiarifamily.com)
Distribución de queroseno de la Anglo-Persian Oil Company (Fuente: bakhtiarifamily. com)

A mediados de 1920 se produjo un alzamiento militar en el norte de Persia y se proclamó la República Soviética de Guilán, de ideología republicana y socialista. Sonaron las alarmas en Europa y Estados Unidos. No era solo por la posible expansión de los ideales soviéticos, era sobre todo por el petróleo. El desafío acabó fracasando. Las tropas cosacas dirigidas por el coronel Reza Khan fueron las encargadas de derrotar la insurgencia poco más de un año después de su levantamiento. Esa victoria frente a la amenaza socialista le aportó al joven coronel un gran prestigio como militar, tanto en Persia como a los ojos de las potencias imperialistas. El joven Reza Khan era un reputado estratega militar y un hombre de grandes aspiraciones nacionalistas; aprovechando la buena imagen adquirida, no tardó en convertirse en Primer Ministro en 1923 y, con el beneplácito y ayuda de Gran Bretaña, en el fundador de la nueva dinastía Pahlevi a finales de 1925.

La llegada del nuevo sah sacudió los cimientos de Persia. Reza Khan era un hombre ambicioso que pretendía modernizar el país de una manera similar a la que su colega Ataturk estaba haciendo en Turquía; sus métodos eran contundentes y sus aires de grandeza afloraron bien pronto: se autoproclamó Sah Reza el Grande, Rey de Reyes, Sombra del Todopoderoso, Nuncio de Dios y Centro del Universo.

Reza Khan y Ataturk (Fuente: historicaliran.blogspot.com)
Reza Khan y Ataturk (Fuente: historicaliran.blogspot.com)

La nueva dinastía introdujo cambios importantes: en 1935 Persia dejó de ser el nombre oficial en favor de Irán (los persas son, en realidad, la minoría mayoritaria del conjunto de pueblos y etnias que forman el país); se facilitó que las mujeres asistieran al colegio y que se incorporaran como trabajadoras a la industria; se prohibió el velo y el chador en la vestimenta; se construyeron carreteras y escuelas, líneas de ferrocarril, universidades y bibliotecas. Desde Occidente se contemplaba con entusiasmo la nueva modernidad y europeización de Irán. Sin duda, era una etapa de abertura propicia para algunos, aunque más que incierta para quienes no compartían los ideales del monarca.

El sah creó un ejército que combatió con mano dura todas las fuentes de insurgencia. No importaba si las quejas provenían de las tribus nómadas del desierto o de la comunidad religiosa de la ciudad santa de Mashad por las nuevas libertades adquiridas por las mujeres; esgrimía la misma contundencia con los periodistas liberales, poetas y escritores que con los campesinos inquietos. El sah era un hombre de acción y su ejército se hizo fuerte, atajando todos los frentes y sembrando represión, sangre y muerte a quien se atreviera a desafiarlo.

La Segunda Guerra Mundial marcó el destino del monarca. Reza Khan era seguidor de Hitler y por eso facilitó la entrada de soldados alemanes a territorio iraní. Las fronteras permanecían cerradas para los ejércitos aliados, que veían con gran preocupación el avance de las tropas nazis hacia el este y, de nuevo y como casi siempre, la posible pérdida del suministro de petróleo. No tardaron en tomar una decisión: en 1941, tropas rusas y británicas invadieron Irán sin apenas resistencia. El gran ejército del monarca había actuado con soltura y sin remordimientos contra sus propios ciudadanos, pero no disparó ni una sola bala en defensa de su país contra la invasión de ejércitos extranjeros.

Ese mismo año Gran Bretaña forzó la abdicación de Reza Khan en favor de su hijo Mohammed Reza Pahlevi. En su libro El Sha o la desmesura del poder, Ryszard Kapuścińksy describe lo que representaron los años de reinado de aquel joven oficial de métodos arcaicos y aires magnánimos: “Al lado de la crueldad, la codicia y las rarezas, el viejo sah también tuvo sus méritos […]. Sin embargo, el pueblo seguía pobre y apático, y, cuando Reza Khan murió, el pueblo, más que contento, celebró el acontecimiento durante mucho tiempo”.

Quizá sea Winston Churchill quien describió de manera más lúcida lo que verdaderamente Irán representaba en aquellos tiempos. En la conferencia de Teherán celebrada en 1943, en la que coincidieron Roosevelt, Stalin y Churchill, este último afirmó, en relación a la abdicación de Reza Khan dos años atrás: “Nosotros lo pusimos, nosotros lo quitamos”.

Stalin, Roosevelt y Churchill en la Conferencia de Teheran (1943)
Stalin, Roosevelt y Churchill en la Conferencia de Teheran (1943)

Bibliografía:

  • Abrahamien, E. (1982). Iran between two revolutions. Princeton University Press.
  • Armanian, N & Zein, M. (2008). El Islam sin Velo. Ed. Del bronce.
  • Armanian, N & Zein, M. (2012). Irán, la Revolución constante. Flor del viento.
  • Axworthy, M. (2010). Irán. Una historia desde Zoroastro hasta hoy. Turner.
  • Esfandiary, S. (2004). El Palacio de las Soledades. Ed. Martínez Roca.
  • Gómez, C. & Kazemi, K. (2017). Los primeros años de la República Islámica de Irán. Revista 5W.
  • Hemeroteca El País.
  • Kapuścińksy, R. (2006). El Sha o la desmesura del poder. Ed. Anagrama.
  • Kavanagh, A. (2010). Irán por dentro. Ed. Jose J. de Olañeta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.