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Amadeu Deu Olivan

Amadeu Deu Olivan. Mi bisabuelo. Sastre emprendedor que se fue a Londres a comprar gabardinas, las descosió y las comenzó a fabricar y vender en Barcelona. Se cuentan muchas historias en la familia sobre este Amadeu Deu. La iaia dice que no era guapo pero tenía “ello”, y que las mujeres lo perseguían. Como mi bisabuela lo sabía no lo dejaba solo ni un momento. Yo no lo llegué a conocer, pero he escuchado muchas historias al respecto. No lo vi nunca vivo pero lo veo cada mañana en el cuadro que tengo colgado en el comedor. Y cada vez que lo miro me recuerda a alguien, como si en realidad hubiera estado siempre conmigo, como si esa nariz y ese bigote los hubiera visto antes.

Retrato de Amadeu Deu Olivan
Retrato de Amadeu Deu Olivan

Este retrato forma parte de un cuadro que tengo colgado en el comedor de casa, con una inscripción hecha a mano que dice:

A nuestro querido jefe Sr.Deu. Sus operarios. 30/10/1918

La iaia me ha explicado mil y una veces la historia de mi bisabuelo, pero nunca serán suficientes como para que la recuerda exactamente como ella me la cuenta. En cada generación se pierde una parte de la historia, y no somos conscientes de la importancia de esta historia hasta que desaparece cuando la última persona que la conoce y la explica muere. Mi iaia cada día me explica las mismas historias, cómo conoció mi abuelo, los bailes en el Casal, cómo vivía en Tremp, el taller del Poble Sec, cómo murieron mis padres y cómo me agarraba la mano al salid de la escuela para que no me escapara corriendo. La iaia vive de recuerdos y los mantiene vivos, y que así sea muchos años. Te quiero iaia.

“[…] Y un día, sin darnos cuenta,
el viejo, con sus historias, se consumió
Y en la memoria de su nieto
sólo una huella, un leve borrón,

de aquella lejana batalla,
donde pudo morir,
en una guerra no ganada
donde luchó por ti.

Donde luchó por ti.”

                                                                 I.S.

 

1er premio al 3er Concurso de Relatos Breves de Voluntariado

Se han entregado los premios del 3er Concurso de Relatos Breves de Voluntariado en Barcelona, convocado por la Federació Caralana de Voluntariat Social. Fue una gran sorpresa, pero de unos setenta relatos breves presentados, el jurado ha elegido el mío como el primer premio!

Ya somos uno más

Los jueves en el Poble Sec són lo mejor de la semana. El sol cae tan rápido como las sombras alargadas escalan por los bloques de pisos, mientras salgo del metro camino de Montjuic. es finales de otoño y hay poca gente por la calle, las terrazas están vacías y el viento forma remolinos con las hojas caídas de los árboles. Hace frío, pero Kantha observa impasible el paso del tiempo desde la puerta del supermercado. Es jueves, y como cada jueves subo por la calle Roser con la satisfacción de hacer aquello que me hace feliz, sabiendo que durante un rato me sentiré útil y ayudaré a los demás. Soy voluntario, no cobro dinero por hacerlo, pero ya hace tiempo que sé que hay cosas que el dinero nunca me dará. Me siento humano cuando ayudo a los demás, me siento lleno cuando arranco una sonrisa y despierto miradas, me siento orgulloso cuando recibo un “gracias”. Si, estoy seguro, los jueves en el Poble Sec son lo mejor de la semana.

Kantha me mira y desvía la mirada, cada jueves la misma escena, cada jueves la misma sensación de no saber qué quiere de mi. No sé nada de él, ni a qué se dedica ni dónde vive, solo sé que me observa con curiosidad cuando camino calle arriba y cuando, un rato más tarde, ayudo a la señora Lluïsa a subir las bolsas de comida hasta el tercer piso del bloque. Me observa en silencia, pero sus ojos reflejan la necesidad de decirme algo.

Hoy la señora Lluïsa camina con dificultad. La ayudo  mientras cargo dos grandes bolsas de comida para toda la semana. Hay quien sin ayuda no saldría adelante. Llegamos a la puerta de entrada. La señora Lluïsa busca las llaves. De pronto, una mano me toca la espalda. Me giro trastornado. Kantha me mira sonriendo mientra examina mi cara de sorpresa. Me da la mano y se presenta. Con un hilo de voz añade:

– Si no te sabe mal, a partir de ahora la ayudaré yo.

Sonrío. Ahora lo entiendo todo. Entiendo los encuentros cada jueves, entiendo las miradas desesperadas, entiendo que Kantha lo que quería era ayudar, sentirse humano, lleno, orgullosos. Ahora lo entiendo todo. Ya somos uno más.

Amadeu Deu Lozano – Voluntario de Bona Voluntat en Acció (Poble Sec, Barcelona)

Juegan al poker y no van “de farol”. Juego, mafia, blanqueo de dinero, poco trabajo y muchas mentiras: Eurovegas

– “Aquí tenemos los tomates, los girasoles y los pimientos, allí las zanahorias, los rábanos y los pepinos. ¿Tú sabes cuándo puedo recoger los melones franceses?”

Camino con tres payeses por el campo recién cultivado, hablan de herramientas que desconozco y de variedades de verduras diferentes, de cómo no dañar el suelo y cómo aprovechar mejor el agua. Me lo miro como un niño que descubre un mundo nuevo, estamos en el medio del parque agrario y me siento un privilegiado. Poco a poco van llegando coches que iban dando vueltas por el delta despistados, no estamos lejos del pueblo pero parece otro mundo, un paisaje maravilloso, un silencio alegre solo roto por el rum-rum de algún tractor que acaba la jornada y por los chillidos de los trenes arriba y abajo. Quien diga que la Renfe no pasa por Sant Boi es que nunca ha estado en el parque agrario.

Mientras algunos preparan pegatinas y otros comentan las noticias, vamos sentándonos y empezamos a trabajar. Es principio de agosto y el calendario obliga a estar más atentos que nunca y a descansar menos de lo que quisiéramos. Discutimos sobre cómo mejorar nuestro trabajo, de cómo llegar a más gente, de qué pasos tenemos que seguir y de cómo reaccionar cuando sepamos la noticia. como todo en este proceso oscuro y alejado de la gente, a pocos días de la sentencia seguimos sin saber ningún detalle del proyecto, solo filtraciones, indicios, rumores. Qué vergüenza, tanto los que no quieren informar como los que dicen que no saben y mienten, cuánto miedo al pueblo, cuántos intereses ocultos.

Cosas que se perderian con eurovegas

Cosas que se perderian con eurovegas

Tantos años viviendo en Sant Boi y cuánto pueblo por descubrir. El parque agrario es un gran desconocido, una extensión enorme de campos, un mundo ajeno a la mayoría de la población que no sabe lo que tiene y, por lo tanto, no lo valora ni lucha por defenderlo. Durante muchos años se ha protegido, seguramente con buen criterio. Ahora, sin embargo, está amenazado, y necesita que entre todos lo salvemos de los casinos y los hoteles. Pero, ¿cómo debemos luchar por algo que no conocemos? ¿Por qué deberíamos movilizarnos por algo que nos parece lejano y no nos lo hemos hecho nuestro?

Hay quien simplifica la defensa de todo un modelo de territorio de forma despectiva con un “por salvar 4 alcachofas”, hay quien sorprendentemente justifica Eurovegas con un “de blanqueo de dinero y tráfico de drogas ya hay, no viene de aquí”. Y después hay quien está desesperado por encontrar trabajo y ve una chispa de esperanza en este monstruo. Con los primeros no hay nada que hacer, son los mismos que sueñan con cubrir de asfalto todo el territorio, que en todo solar vacío construirían un edificio nuevo, como más alto mejor. Les da igual el medio ambiente, la salud, la educación o la sostenibilidad. No hay nada que hacer. Aun la terrible crisis, me temo que algunos de los errores cometidos los volveremos a cometer una y otra vez. A los segundos, sobretodo comprensión. Entiendo la situación y no deseo nada más que encuentren trabajo y salgan del pozo. Les diría que esto no es lo que parece, que vengan a las asambleas, que se informen y que vean qué hace este hombre allá donde va, qué clase de trabajadores contrata y, sobretodo, en qué condiciones los contrata. Les diría que piensen en los que perdemos, en el modelo de ciudad de nuestros hijos, en la dignidad del trabajo.

en un tema tan complicado todas las opiniones son válidas. Y pues, ¿por qué no nos dan toda la información para que podamos decidir? ¿Por qué tanta oscuridad, tanta negociación a la baja, tantas leyes que modificar? ¿Por qué no se informa sobre un proyecto tan enorme que equivale a la superficie de todo Girona o Lleida? ¿Por qué no se debate el modelo de país que queremos? ¿Por qué dividimos a la población en vez de unirnos en aquello que estamos todos seguros que nos será beneficiosa? Quizá es que saben perfectamente que como más información tiene la gente más en contra está de Eurovegas, por eso es necesario el trabajo de la Plataforma, por eso es vital que la gente conozca el territorio donde vive, lo valore y luche para defenderlo. El delta del Llobregat es un espacio maravilloso, de verdad, quien lo descubre por primera vez no los querrá perder nunca más. Aún hay tiempo.

Hace rato que el sol ha desaparecido tras el Garraf. Los mosquitos nos vigilan de cerca bailando alrededor de las lámparas. La mesa está llena de fruta recogida allí mismo, unos minutos antes, fruta de verdad, con sabor. Es media noche y acabamos la reunión de trabajo, es tarde pero seguimos allí, hablando, comentando, pensando, imaginando. No quiero que acabe este momento, me siento vivo y en plena lucha, rodeado de gente implicada, gente con ideales y principios. No sé si lo conseguiremos, pero si lo hacemos todos juntos no podrán con nosotros.

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Descubriendo Guissona y el Castell de les Sitges en la Segarra

Todo es silencio en esta mañana fría de finales de primavera. Caminamos embobados gozando de las puertas antiguas y de los balcones floridos de la calle Sant Magí camino de Santa Maria, imponente y serena en el centro del pueblo. Se respira tranquilidad y calma en las callejuelas estrechas y sinuosas del centro del pueblo. Gemma de Solà nos habla de Guissona y se la hace suya. Camina por la vieja ciudad medieval con la confianza de quien camina por suelo familiar. Nos habla de comercios y de casas señoriales, de historias antiguas y modernas, del mercado romano, de las fuentes de Guissona y de como se vive en un pueblo a menudo conocido sólo por la cooperativa Bon Àrea y por su baja tasa de paro, pero que muestra con orgullo su patrimonio envidiable a quien se aventure a descubrirlo.

Arcada en la plaza Major de Guissona
Arcada en la plaza Major de Guissona
Fachada en la plaza Major de Guissona
Fachada en la plaza Major de Guissona

Una mujer sale de la pastelería de la plaza Mayor con un pastel envuelto entre sus manos, se cruza con un hombre viejo que camina pausado bajo la arcada observando un grupo de jóvenes con curiosidad. Se saludan con un “buen día” y prosigue cada uno su camino. Una pareja aparece por la calle de la Font hablando en voz baja. Dos niños cruzan la plaza en bicicleta y desaparecen a toda velocidad. La terraza del bar de la esquina espera paciente la llegada de algún cliente. Observo la escena mientras busco la luz y el ángulo adecuados para fotografiar el teatro de Cal Eril sin demasiado éxito, así que le doy la espalda y me uno al grupo. “Alabado sea Dios / Por dignidad / Por cultura / Hablad Bien” dice la inscripción en una de las fachadas de la plaza. Maravilloso ejemplo de los esfuerzos de la Liga Contra el Mal Hablar para erradicar la blasfemia y promover las buenas palabras entre el pueblo llano. Esfuerzos, no hace falta decirlo, malogrados y respuestos con el delicioso ingenio popular a través de la famosa frase “Hablar bien por favor, que no cuesta una puta mierda“. (clica aquí para más info).

Inscripción en la plaza Major de Guissona
Inscripción en la plaza Major de Guissona

Judith y Ramón no piensan volver a vivir en Barcelona. Sin demasiado esfuerzo enumeran algunas de las ventajas de vivir en Guissona respecto la gran ciudad. Los escucho con la atención de quien sabe que razón no les falta, lejos de querer convencer a quien habla con convicción mostrando una sonrisa de seguridad en sus palabras. Además, pienso, no tienen mala cara. Ahora, lejos de tráfico, humo y prisas, sirven una comida excelente en el Celler de Guissona, un bonito rincón donde uno se encuentra cómodo solo entrar. La comida es digna de la mejor de las sobremesas, bien aliñada con una buena conversación y una cata de cerveza artesana Segarreta.

Resuenan los pasos de las tropas romanas caminando por la CardoMaximus de la ciudad romana de Iesso. Estamos en pleno Imperio Romano, época en la que los romanos dominan todo el Mediterraneo. Al noreste de la Hispania Tarraconensis, Iesso se erije como una de las ciudades más importantes de la región, protegida por una sólida muralla y de una extensión casi el doble que la Barcino de la época. En las termas, los generales discuten de estrategias bélicas y cierran acuerdos de comercio entre piscina de agua caliente y agua fría. En los edificios de los alrededores se acumulan los cereales y las ámforas llenas de vino. En las fuentes de la ciudad se reunen los ciudadanos para recoger el agua de los ríos Sió y Llobregós.

Restos romanos de Iesso en Guissona
Restos romanos de Iesso en Guissona

Hoy en día, en el yacimiento arqueológico de Iesso se pueden visitar los restos arqueológicos y el Museo de Guissona, donde queda explicada la historia y funcionamiento de la ciudad durante la época romana. Josep Ros nos guía por el yacimiento y nos muestra las calles y casas, las termas y los restos de la muralla y de las calles de Iesso, buena parte de las cuales permanecen impasibles bajo los cimientos de la actual Guissona esperando para ser excavadas algún día.

Termas romanas de Iesso en Guissona
Termas romanas de Iesso en Guissona

Cae el sol en la Segarra. Lo observamos des de lo alto de la torre del Castell de les Sitges, como hicieran las tropas cristianas de Arnau Mir de Tost en plena Reconquista durante la Alta Edad Media. Observamos en silencio la escena, mientras Jaume Moya (Camins de Sikarra) nos habla de épocas de reyes y castillos, de guerras con caballos y flechas, de fortalezas militares y residencias aristocráticas. Son palabras dichas con pasión y energía, por alguien que durante 35 años vivió en el Eixample de Barcelona y que ha encontrado en la Segarra, por lo que parece, su sitio.

Castillo de les Sitges (Segarra)
Castillo de les Sitges (Segarra)

El castillo es fabuloso y está en muy buen estado. Disfrutamos de sus rincones con tranquilidad, recorremos salas y dormitorios, comedores, la bodega y el patio, escuchamos historias de fantamas y de batallas pasadas, de señores feudales, vasallos y luchas territoriales. Uno sale de una experiencia así con ganas de visitar todos los castillos de la comarca, fascinado por la pasión con la que Jaume no habla, sorprendido por el patrimonio de un territorio orgulloso de sí mismo.

A veces sales de casa y, al girar la esquina, lo que ves es completamente diferentes a lo que recordabas o habías imaginado que habría. No era la primera vez que visitaba Guissona y la Segarra, pero nunca había disfrutado la visita con tanta intensidad. No, no era la primera vez que visitaba Guissona y la Segarra, y seguro que no será la última.

Cae el sol en la Segarra. Lo observamos desde lo alto de la torre del Castell de les Sitges
Cae el sol en la Segarra. Lo observamos desde lo alto de la torre del Castell de les Sitges

p.d. Muchas gracias a la gente de bcnTB por la fantástica experiencia en Guissona. Fue mi primer blogtrip y fue un placer compartirlo con gente tan apasionada por los viajes. Ya que estamos, un poco de publicidad de los blogs de mis compañeros de viaje:

· VerdenVoyage

· Meridiano180

· Un Mundo de Experiencias

· Escapada Rural

· Pepe Pont

· The Backpack Traveller

Arturo Pérez-Reverte: “Eurovegas es el futuro, sin duda. Putas y camareros. Empleo a tope.”

No siempre puedo estar de acuerdo con los comentarios de este brillante escritor que, mal que le pese a alguno, habla claro y dispara contra todos. A veces no me gusta ni comparto su opinión, pero para mi se ha ganado el mérito de, al menos, reflexionar sobre lo que dice y valorar sus opiniones. Ayer le dio por hablar de la especulación inmobiliaria en la costa española y, aprovechando que estaba lanzado con el tema le pregunté qué opinaba sobre Eurovegas, ese diabólico proyecto que nos quieren imponer aquí, al lado de casa, sin consultarnos ni explicarnos. En fin, aquí van sus tweets:

“Hace treinta años que navego frente a las costas mediterráneas españolas. De noche, paisaje interminable de luces. De día, de cemento. Sólo a veces, de noche, la costa es un perfil oscuro. Y de día, el paisaje que hace mil años fue. Eso sólo ocurre en algunos tramos de costa. De Cabo Palos a Cartagena, por ejemplo. Y de ésta a Almería. También en la costa de Cádiz pasa. Tramos maravillosamente oscuros, de noche. Paisajes naturales de día. El resto es una pesadilla de ladrillo, especulación y poca vergüenza. Fueron décadas de impunidad absoluta. Visto desde el mar, a veces todavía hace bonito .Según. De lejos. Pero en tierra, el putiferio ladrillero es desolador. Noche y día. Me pregunto cuántos alcaldes y concejales se han hecho millonetis a costa de esa pesadilla. En muchos casos no me lo pregunto. Lo sabemos. Pero hay quien no renuncia a eso. A especular y trincar. La crisis les ha dado un pretexto magnífico. Atacan de nuevo. Hay que revitalizar la economía, dicen. Construyamos para generar empleo y tal. Más miles de albañiles. Por el bien de España. Almería,Murcia,Cádiz. Todo está lleno de viviendas sin vender, pero no importa. Dios aprieta pero no ahoga. Quedan los espacios protegidos. Van a por lo que queda. A hormigonar lo poco aún limpio. A colarlo por la cara, ahora que todo cristo está distraído mirando hacia Bruselas. Y ahí están de nuevo. Recuperando proyectos rechazados hace años, urbanizaciones salvajes paralizadas. Golferías pendientes. Ahora le ha llegado el turno a Valdevaqueros, en Tarifa. Ese Pepé abnegado, dispuesto a sacrificarse allí por los ciudadanos. Dispuesto a destruir uno de los últimos rincones bellos, paraíso de windsurfistas. Tanta arena virgen estorba. Hace daño a la vista. Como (qué casualidad, otra vez el Pepé) mis paisanos del gobierno de Murcia en el cabo Cope: 5.000 casas, 20.000 plazas hoteleras. Y por supuesto, muchos campos de golf. Allí precisamente, donde sobra el agua. En aquel secarral. Cómo les gusta golfear a algunos. Luego dicen que España se hunde. Cómo no se va a hundir, con tantas toneladas de ladrillo encima. Y con tantas toneladas de sinvergüenzas que se maquillan la cara con cemento cada mañana. Pero no son los únicos culpables. También nosotros, honrados ciudadanos, queremos aparcar el coche en la misma puta playa. Así acabará esto. Un inmenso Eurovegas para todos los niñatos borrachos de Europa. Eurovegas es el futuro, sin duda. Putas y camareros. Empleo a tope.”

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Imagen de la campaña "Aturem Eurovegas"
Imagen de la campaña “Aturem Eurovegas”

Sarajevo y la Guerra de los Balcanes: el sitio de Sarajevo

26 de abril de 1994, 6 de la tarde, Sarajevo. Krljes Nijaz vuelve a casa después de la oración en la mezquita Gazi Husrev-beg, en el barrio de Bascarsija, justo en el centro de la ciudad. Sabe que en cada esquina se jugará la vida, pero ya está acostumbrado, ya hace más de dos años que las calles se inundan de gritos y llantos cuando una bala de un francotirador serbio impacta en la cabeza de alguien que corre por las calles. Es un dia muy movido, los gritos de Pazita Snajper! (Cuidado, francotiradores!) resuenen en cada esquina, donde se acumula la gente para coger aire y salir corriendo hasta la esquina siguiente, con la esperanza de que aquella no sea la última carrera de su vida, que los francotiradores serbios mirarán hacia otro lado o, simplemente, que estén cansados de disparar.

marcas-de-bala-sarajevo
Marcas de bala en la fachada de una vivienda de Sarajevo realizados durante la Guerra de los Balcanes, actualmente aún visibles

Las esquinas se han convertido en un oasis de supervivencia donde, bien apretada la espalda contra la pared, Krljes carga fuerzas y valor para seguir el camino. La ciudad es gris, triste, silenciosa, sin alma. Una mujer cruza una mirada de pequeña satisfacción al llegar agotada a la esquina, se sabe salvada pero insegura, quizá mañana no tenga tanta suerte. Krljes cruza el puente del rio en dirección sur, alza la vista y contempla las montañas. “Allí arriba están los tanques”, piensa. Hace sin parar de correr los últimos metros hasta el portal de su casa, un tiempo atrás un espléndido edificio del barrio de Skenderija, hoy un espantoso bloque gris medio destruido por el impacto de fuego de uno de los tanques de la montaña. Un día más ha sobrevivido.

El tranvia es el medio de transporte más habitual de los habitantes de Sarajevo
El tranvia es el medio de transporte más habitual de los habitantes de Sarajevo

Sarajevo estuvo sitiada por el ejército Srpska de Ratko Mladic durante 1395 días. Durante todo ese tiempo la población de la ciudad se redujo más de un 30% y miles de edificios fueron destruidos en uno de los sitios más largos de la historia de Europa. Y todo esto empezó aquí cerca, justo al lado de Croacia, frente a la mirada de la ONU y de los demás países, durante aquel maravilloso año olímpico de 1992. La última gran guerra en territorio europeo, una más en una zona demasiado destinada al sufrimiento y al dolor. La guerra de Bosnia se inicia el 6 de abril de 1992 por diversos factores religiosos, políticos y sociales después de la independencia de Eslovenia y Croacia de la antigua Yugoslavia, y finaliza con los acuerdos de paz de Dayton el 14 de diciembre de 1995. Más de tres años de guerra, una terrible guerra que separó familias enteras y provocó cerca de 100.000 víctimas mortales y casi 2 millones de desplazados.

Sarajevo de noche
Sarajevo de noche

Sarajevo es una ciudad maravillosa, donde mezquitas preciosas comparten espacio con iglesias católicas y sinagogas en la orilla del río, donde los cafés y las calles peatonales procuran hacer olvidar lo que menos de 20 años atrás eran ruletas rusas a gran escala. La gente no entiende lo que les dices, pero sonríen y pasan a la acción de los gestos para explicarse. Una mujer camina por la calle mientras fotografío unos contenedores de basura muy viejos, se para y me mira extrañada. Me pregunta si somos italianos y ríe gritando “Rafa Nadal, Rafa Nadal!” cuando le digo de donde venimos. Tiene una cara de profunda tristeza, pero cuando ríe parece que la alegría la salga de muy adentro y que lleve mucho tiempo esperando la oportunidad de aparecer. Sin embargo, le cambia la cara de pronto cuando se me escapa un “Djokovic!”. Me mira, se gira y sigue su camino. Por lo que parece, hay temas que es mejor no tratar de momento.

El río Miljacka divide Sarajevo en dos partes
El río Miljacka divide Sarajevo en dos partes

Sin embargo, no es una ciudad muy bonita. Sigue siendo una ciudad gris, llena de edificios con cicatrices en las fachadas. Algunos edificios, incluso ahora, mantienen los agujeros de bala en sus ventanas. La mayoría de casas nuevas no se acaban, desafían al frio y al viento con el esqueleto y 4 paredes. Una señora sale al balcón de su casa. Es un balcón pequeño, en el primer piso de una pequeña casa sin acabar. El balcón sólo tiene el suelo de ladrillo, sin barandilla, sin ventanas, sólo algunas plantas en las esquinas que son el único color que desafía al rojo de los ladrillos y al gris del mortero. La señora riega sus plantas y regresa a dentro. En Sarajevo se respira un ambiente positivo, como si la paz hubiera sido una bocanada de aire fresco que los habitantes quieren aprovechar para avanzar y olvidar aquella guerra tan cruel con los vecinos. Unos días antes de pisar Sarajevo fue detenido Ratko Mladic, comandante del ejército Srpska, por genocidios y crímenes contra la humanidad, tras casi 20 años huido. Las detenciones de estos personajes me dejan un sabor agridulce, pienso en que quizá actuando antes no solo se evitaría este teatro, sino que se evitarían miles de víctimas inocentes. Al fin y al cabo, ¿qué culpa tenía Krljes Nijaz y los demás habitantes de Sarajevo, si simplemente querían volver a casa después del trabajo?

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De Marrakech a Essaouira, un viaje revelador

“Hola amigo, hola mujer”. Así nos recibe en Marrakech el hombre que nos acompaña hasta el riad por los callejones oscuros de la medina. “Yo no cobro dinero, solo acompaño” nos decía mientras insistíamos que no era necesario que nos guiara por aquel immenso laberinto en el cual estábamos perdidos desde hacía rato. Y es que quien no se ha perdido alguna vez por una medina marroquina es que no ha estado de verdad. Al llegar al riad, el chico de recepción nos indica que debemos pagar a nuestro amigo 3 euros por los servicios. Y esto es solo un pequeño ejemplo de como funciona todo en Marruecos.

Un hombre muy viejo me observa haciendo fotos, se acerca y me invita a entrar en las atarazanas de Essaouira para mostrarme como construyen los barcos, como cortan la madera y hacen los moldes. Es un espectáculo ver el esqueleto de madera hecho a mano de esos barcos que unos meses después acabarán llenos de pescado como todos los demás. Al acabar la explicación pone la mano esperando unos cuantos Dirhams. Un chico raquítico nos acompaña esperándonos en las esquinas del barrio judío de Marrakech mientras nos invita a pasar por callejuelas estrechas hasta llegar a las calles más anchas y llenas de tiendas. Nos comenta que le gusta hablar en castellano para practicarlo, pero que no quiere nada a cambio por habernos acompañado. Al llegar a su trabajo nos invita a hablar con el vendedor de especies justo enfrente a ver si nos animamos a deshacer alguna de las pirámides perfectas de azafrán, curry o aditivos del cous-cous.

Marruecos es una experiencia inolvidable, una borrachera de nuevas sensaciones con solo abrir los ojos y despertarse en un pequeño oasis de silencio en medio de la gran urbe caótica, sucia, ruidosa y a la vez mística, fabulosa, de cuento. Cada calle te transporta en el tiempo hasta una época en la que la ciudad se transforma en un enorme mercado en la calle, donde los burros dominan el espacio vial y donde los turistas somos asaltados por vendedores de todo tipo y personajes con intenciones sospechosas. El diseño de sus palacios, el color de los mosaicos, las cenefas de fusta hechas a mano….todo evoca a un pasado glorioso producto de la venta de especies, cuando el azúcar costaba tanto que los palacios se cubrían de oro y mármol y cuando la tierra de los saadies era codiciada y no rechazada por Europa. De esa época gloriosa no queda más que una decadencia fabulosa.

Marruecos es esto y mucho más. También es un país donde las mujeres sufren una discriminación terrible en derechos, donde los niños llenan las calles en horas de escuela y los analfabetos superan a los que no lo son. No, no es el paraíso. En los barrios viejos de las ciudades, las medinas, las condiciones de vida son medievales y no todos tienen la suerte de venderse el riad a algún europeo bohemio. Dicen que las cosas poco a poco van cambiando, que las condiciones de vida de los marroquís y las marroquíes mejoran a buen ritmo, que los derechos de unos y otros se van equiparando. Estaremos atentos. Mientras tanto, seguiré disfrutando siempre que pueda de esta maravilla que tenemos al lado de casa, de este salto fabuloso en el tiempo, recomendable, casi imprescindible. Cae el sol en Essaouira, me viene a la cabeza esa canción de Ismael Serrano:

“Ríos de humanidad huyendo
del frío y del hambre
sueñan con llegar muy lejos,
quizás solo hasta mañana.
Ya no recuerdas los trenes
que partían de aquí
cargados con tu esperanza
hacia la vieja Alemania.

Se rompen las cáscaras
de nuez contra tus costas.
Y el estrecho es un abismo
que salva a la vieja Europa.
¿De qué? ¿Ya no recuerdas?
Pueblo emigrante,
enfermo de amnesia.”

Quizá sea así, quizá no. Quizá eso sea pintarlo todo de un rosa demasiado pegajoso, quizá no es más que el sentimiento humano de querer ayudar a quien pide ayuda y la necesita. Quizá nadie tiene la razón, quizá lo mejor sea que nos demos cuenta de una vez por todas que no todo el mundo puede vivir como nosotros, y que si queremos vivir cada vez mejor alguien siempre vivirá peor. Reclamar los bienes y después rechazar las personas es hipócrita, pero quien más hipócrita que nosotros, que disfrutamos de los placeres del mundo durante el agosto, volviendo al nido donde nos sentimos seguros durante el resto del año y donde no queremos que venga nadie más que los que salimos.

23 de septiembre de 2001

Alguien me dijo una vez: “Tu madre te quiere tanto que te pariría cada día si pudiera”. De eso hace ya muchos años y desde entonces las cosas han cambiado mucho.  Ya hace diez años de ese 23 de septiembre de 2001 en el que tus ojos brillaron por última vez y con mis propias manos los cerré, de ese instante en el que salí corriendo de la habitación para buscar al papa y darle la noticia, con el corazón a punto de explotar de nervios y la sensación de que eso no podía estar pasando. Diez años es mucho tiempo para algunas cosas pero no para olvidarte, ni para evitar que cada día hayas aparecido en mi cabeza. Y estoy seguro que así será hasta el final.

Desde entonces pocas cosas, nunca suficientes como para tener la certeza de que estás orgullosa de mí. Te imagino sentada en un banco cogida de la mano del papa, con una sonrisa viendo como Laura y yo vamos haciendo de la mejor manera posible, sabiendo que el poco tiempo que estuviste con nosotros hiciste las cosas muy bien. Con 19 años ya tuve suficiente como para saber que eras la mejor de todas las madres posibles, porque pasan los años y todo aquello que me enseñaste queriendo o sin querer sigue presente y me sigue ayudando día a día.

Estés donde estés espero que lo que veas no te desagrade del todo, al menos procuro hacer las cosas lo mejor que sé. Cambiaría todo lo que tengo por un abrazo tuyo, ya lo sabes, si no puede ser ahora no te muevas de allí donde estés que algún día yo también iré. Mientras tanto, me conformo con tenerte en mi cabeza y darte vida con mis recuerdos, casi siempre los mismos, demasiado pocos para mi gusto, pero que te mantienen viva como siempre, alegre como siempre, luchadora como siempre. Que vengan diez más, que por muchos años que pasen tu siempre estarás presente.

mama

 

#FreeArctic30 #SavetheArctic

Hoy Greenpeace organiza una jornada reivindicativa contra la detención de 30 activistas por parte de la guardia costera rusa por protestar en aguas internacionales contra la extracción de petroleo en al Ártico por parte de la compañía Gazprom. Para más información clica aquí.

Aunque estoy casi seguro de que al gobierno ruso no le importa demasiado este tipo de reivindicaciones, no por ello hay que renunciar a hacerlas. Aquí va un humilde gesto de ayuda y admiración a todos aquellos que luchan de forma comprometida por mejorar y mantener vivo todo aquello que entre todos estamos destruyendo. Ánimo!

Polar BearAutor de la fotografía: Shell Wildlife

Sombras grises de Bellmunt

Enero de 1955. Suena el despertador. Y lo hace con la dureza del frío invierno, con la soberbia del que se sabe poco querido pero aun así superior al sumiso que, mueca en la cara, desafía al tiempo y al destino dándose la vuelta en la cama. Serán solo unos segundos, pero el poder de ese instante provoca una sonrisa victoriosa en la cara de Remigio. Las madrugadas de enero en Bellmunt del Priorat son extremadamente frías, y la pereza de salir de la cama tira del minero con tanta fuerza que ni la promesa del paraíso aceleraría sus movimientos.

Remigio se viste para el trabajo con movimientos rutinarios y respetuosos. No viste de traje como los ingenieros, ni usa sombrero de copa como los responsables de la mina, más bien usa una boina emblanquecida por el paso de los años, por el sudor de su frente. Se mira en el espejo del pasillo y sonríe, la misma estampa que todos los días, quizá un rostro más duro y una mirada más intensa que la de aquel lejano diciembre, 40 años atrás, cuando su padre le puso la boina por primera vez, le pasó cariñosamente la mano por encima del hombro y lo invitó a seguirle por las calles de Bellmunt.

Trabajar en las minas de plomo siempre ha sido una buena opción para las familias de toda la comarca. Lejos de Barcelona, donde la ciudad crece a base de enormes barrios sin alma en las afueras, en los que los obreros llegados de todas partes se apilan resignados a luchar por una esperanza, en Bellmunt el trabajo es duro y pesado, pero la demanda de plomo sigue creciendo por lo que la producción aumenta año tras año.

Remigio se mira en el espejo, se peina el bigote y se aprieta la faja, respira, se da ánimos y sale a la calle. Por el camino hasta la mina, pasos, sombras, rumores y el olor del humo de las chimeneas. El mismo camino de cada día, ese trayecto de apenas 3 minutos que desde hace años hace solo, con actitud pensativa, recordando tiempos en los que compartía con su padre reflexiones y dudas, anécdotas y planes de futuro.

bellmunt

(Foto: Vagoneros en el interior de la mina, 1950. Copyright: Ajuntament de Bellmunt del Priorat. Autora: Mercè Masip)

Todo se truncó una mañana cualquiera del mes de abril de 1934. Ese día hablaron de la falta de seguridad en las nuevas galerías, del aumento de producción y del cumpleaños de la madre de Remigio. Ese día se despidieron con un “hasta luego” en la puerta del ascensor, se dieron un abrazo y cruzaron sus miradas por última vez.

Desde que aquella galería cediera matando a su padre y a varios mineros más, Remigio ha dedicado sus esfuerzos en defender los intereses de los mineros frente las decisiones de una dirección que soló piensa en producir más sin contemplar las consecuencias. Ha luchado contra lógicas arcaicas y tradiciones sin sentido, contra jefes y balances económicos, ha luchado por la vida y la dignidad, por su padre y sus hijos.

Hoy Remigio se despide de las minas, se jubila tras años de lucha y superación. Hoy Remigio se va contento por el trabajo hecho, orgulloso de las vidas salvadas, emocionado por el precio pagado. Hoy Remigio se va sabiendo que las minas son un lugar más seguro gracias a su trabajo, se va sabiendo que su padre, esté donde esté, le mirará con los mismo ojos orgullosos de aquel lejano diciembre, 40 años atrás, cuando le puso la boina por primera vez, le pasó cariñosamente la mano por encima del hombro y lo invitó a seguirle por las calles de Bellmunt.

Microrrelato presentado en el “IX Concurso de Microrrelatos Mineros Manuel Nevado Madrid” (no premiado)