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“Volver con la frente marchita”

“Vivir

con el alma aferrada

a un dulce recuerdo

que lloro otra vez”

(Carlos Gardel)

Nunca el regreso al purgatorio fue poco celebrado. Viejos tangos de letras arrugadas, el humo de asados entre amigos que nunca más conoceré. Un café de voces graves y risas profundas, de largas historias de la Pampa más gauchera. Besos que duran 6 meses en boliches oscuros de San Telmo, caminar sin mirar, nunca sentirse de aquí. Eras y eres.

Qué placer fue escucharte, Buenos Aires.

El 29 no para, ¡nunca para! y la Avenida Colón es solo un Luna Park donde Calamaro regala sus mejores noches a quien decida olvidarse del gallego. Qué locura. Pronto olvidé qué hacía yo aquí y aprendí que lo que tocaba era vivir. La risa y el mate, las tardes sin horarios y sin saber dónde ir, gritar sin importar en qué estadio, un alfajor, un chorizo, un bife, un sin vivir!

Un asado con tequila, ese fue mi año aquí.

15 de noviembre de 2015

Buenos Aires-Puerto Madero
Puerto Madero

Reflexiones en el ferry entre Montevideo y Buenos Aires en un viaje por el Río de la Plata tras 9 años desde mi última visita.

San Telmo, tangos y alfajores. Emiliano, YPF y las Malvinas

Un jueves de abril de 2005, 20:00 de la tarde en la preciosa y encantadora Buenos Aires. Sopla una suave brisa con sabor a café cuando pongo el pie en la avenida Colón camino de casa. La Universidad está lejos, pero no tengo prisa para llegar, el estrés y la necesidad de no parar de hacer cosas quedaron en casa hace ya unos meses, y no me parece que se viva mal así. El 29 pasa acelerando dirección Santa Fe. Sin preocupación alguna lo observo alejarse mientras me rasco el bolsillo buscando un peso. Cruzo la calle y me apodero de un alfajor Águila. Bendita rutina, benditos alfajores, cuanto os voy a echar de menos!

San Telmo aparece como sueño, en el que el tango se escapa por debajo de las puertas de los bares como el humo del tabaco, mientras las calles se llenan de cultura y historia en forma de conversaciones y pinturas abstractas. Pasear por San Telmo es un éxtasis indescriptible, más cuando te sientes del lugar y caminas sin prisa, sin fecha de marchar, sin billetes de vuelo o monumentos que visitar. Ya lo escribió Ernesto Rondo en un tango fabuloso:

“Me preguntan muchas veces
porque causa canto el tango
y que quieren que les cante?
si en San Telmo… yo nací!
soy de un barrio milonguero
que fue cuna del candombe…
y es allí que me hice hombre,
por eso yo canto así”

Emiliano me recibe en la cafetería fumando, cómo fuma este tipo! Pero qué interesante es hablar con él, cómo hace bailar las palabras para que parezcan dulces. Nunca una subordinada pareció más preciosa que cuando las entona Emiliano en sus tardes charlatanas. Y es que el argentino profundo, bien hablado, con la gravedad de un tango es un poema para los oídos, y el que crea que sirve solo para ligar se puede ir al carajo. Cómo siempre, hablamos un poco de todo. Me siento poco esplendido con mis frases cortas y obviedades castellanas, así que disfruto escuchando las reflexiones de alguien mucho más audaz y interesante. Cuánto voy a echar de menos también a Emiliano!

Antes de pisar Argentina desconocía la pasión con la que la gente vive su historia. Me sorprendió el relato subjetivamente nacionalista que hacen de ella, pero qué fascinante es observar como una sociedad culta conoce su pasado y reflexiona sobre él. Bendita cultura que florece placeres en las bocas ajenas! Malvinas, peronismo, Aerolíneas, corrupción, YPF, qué placer tratar temas de tal calibre en una cafetería con cualquier porteño Clarín en mano. Y es que si algo no habían olvidado los argentinos es que las Malvinas eran suyas y YPF lo debería volver a ser. Los ingleses son unos pelotudos que les robaron sus islas (si, aquellas islas donde Argentina mandó a la muerte segura a chavales sin experiencia y mal equipados) pero Maradona les dio su merecido en el Mundial del 86. La bandera argentina espera en el aeropuerto de Ushuaia para ser izada de nuevo en sus islas más codiciadas. Lo de YPF era esperable, la pasión con la que los argentinos viven la suerte de sus compañías contrasta con la frialdad con la que nosotros tratamos a las nuestras. Y está el peronismo claro. Y el populismo, que también. Qué mal vamos cuando confundimos un estado con una empresa, y tachamos de traición al pueblo español una expropiación y no lo hacemos cuando nos hunden aún más en la miseria en la que estamos metidos. Así somos, así hacen que pensemos, y así nos va.

El otro día una porteña me contaba la teoría de que cada 10 años, más o menos, y generalmente a finales de año, Argentina sufre una crisis. Sin duda parece que este año toca, al menos vamos por el camino. Me ha sorprendido que Argentina se haya atrevido con una empresa española, aunque YPF siempre estuviera en el corazón de los argentinos. Pero está el peronismo claro. Y el populismo, que también. Ai España….qué grande eras o creías ser en esos tiempos en los que ponías los pies encima de la mesa con Bush, y sacabas pecho y te creías inmortal. Cuando asomabas la cabeza en el G-8 y querías jugar a ser rica y poderosa como ellos. Y mírate ahora, que solitas estás, cómo ladras como perro encerrado, cómo duele ver el desierto más allá de tus murallas. Tan sola y pobre que nadie te ha defendido, tan sola y pobre que los que hasta hace poco mirabas entrar de reojo y malpensando ahora te dan calabazas. Pregúntate porqué a ti y no a otros, porque YPF y no las Malvinas, quizás has sido la niña repelente de la clase, aquella que saca pecho y chilla más que las demás, pero que cuando necesita ayuda se descubre sola.